En estos días de gloria
te presto mi silencio,
pero en mayúscula.
Si me mirás en minúscula
jodidamente te voy a odiar;
te lo juro
con una jodida promesa
más filosa que tu lengua.
Te jodo, te lo prometo,
me lo cumplo.
Si te atrevés a mirarme en minúscula,
mi silencio en mayúscula,
se despreocupará de la ortografía,
de tu recuerdo y de vos.
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