Te veo entre la multitud y nunca llego a vos.
Caminas, corres y seguís siempre adelante,
Voy detrás de vos, me quedo, me canso, y sigo.
Esta guerra de nunca acabar, venís, me voy.
Llego y te vas, no podemos encontrarnos.
En estas calles, muertas de solidaridad,
Vive un soplo de esperanza moribunda,
Te miro, entre la gente, te toco con mis gritos.
Las consignas son nuestro lugar de encuentro
Y el pueblo unido jamás será vencido
Un beso en tu frente, un grito colectivo.
El viento lleva tu arrebato, tu cólera
Hasta mis labios, hasta mi frente, hasta mis huesos.
La lucha, el grito libertario, el deseo de seguir creyendo
En este país, es lo que nos hace sentir la historia
Forjada a mano, a pie, a garganta, a sudor.
Estás aquí, conmigo, estamos juntos entre tanta gente,
Tu mano sofoca la mía y suena a la distancia
Un rugido de mil gargantas. Y pienso que te amo.
Y creo que te amo, y seguís con tus pies en el asfalto
Duro, justo, crudo y rudo. Tu sudor me refresca,
Por fin tu mirada se encuentra con la mía,
Sos vos, no hay nadie más en aquella calle
Nos encontramos, nos vivos, vivimos esta lucha
Que apenas comienza con nuestro encuentro.
Te amo, en la lucha, te espero en la próxima.
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