27 kilómetros separan su cama de la mía,
Esa es la razón para dormirme en sus ojos
Y madrugar en su boca.
Las distancias son las enemigas perfectas
Y las cómplices más adversas de esta locura
Qué pintamos con suspiros, besos y caricias.
Hoy caminaré entre sus brazos y me iré despacio
Por los caminos que usted y yo sabemos andar
La noche será el sendero que ilumine mis ojos
Y su mirada, la trampa perfecta para mis desvelos.
Ante la persistente idea de la distancia;
De no acercarnos nuestras manos y sus labios de los míos
Convertiré esos 27 kilómetros en suficientes razones
Para estar juntos en un simple palpitar de mi alma.
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