Hay momentos que se van para nunca volver
pero hay otros que se guardan entre las rendijas de mi alma.
Esos son los momentos que guardo para vos
con lluvia de verano y sabor a Rosario.
Cómo los campesinos de tu tierra,
Invadís las hectáreas de mi corazón.
Y las arterias de tu imaginación
Te conectan, sin dudarlo,
A la sonrisa más seria de tu boca.
En los mares de tus ojos
Desembocan todos los ríos.
Y las playas del sur invitan a tus norteños pies.
Mutante inmutable de los sueños
Que alquila realidades al mejor postor.
Peregrina malograda de habitación
Si me prestás tus alas, te regalo mis pies.
Caminé con alas y con pies
Martillé cada una de mis palabras, y
Nacieron dudas, contradicciones
Y arrepentimientos. Y las calles me vomitaron.
Porque a las calles de tu pueblo
Le inquietan la morena tez
De tus dudas.
Crucé mis brazos y me senté,
Abrí mis ojos conservadores y me dije:
El viernes es una resta malintencionada
De lo que pudiera ser mi abrazo prometido.
Esos son los momentos que comparto con vos
con lluvia de Rosario y sabor a verano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario