Una chiquilla
con moretones de vida;
con un ropero en sus espaldas.
En sus andanzas,
un par de brazos que cargan
con el vacío.
Su pulso artificial
martilla con sordidez
la hijueputería diplomática
de su mirada.
Y en el hemisferio izquierdo
de su imagen,
flota en el espacio
el recuerdo
de alguien que se fue.
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